¿Cómo estamos acompañando a nuestros clientes en un entorno de mercados cada vez más complejo?

Carlos Farrás Fernández, comparte en Funds Society algunas reflexiones clave sobre gestión emocional y disciplina inversora:

— Un nuevo orden que ha llegado para quedarse

La desglobalización, las tensiones geopolíticas, las guerras comerciales y el aumento del gasto en defensa ya no son riesgos coyunturales. Nuestros clientes entienden que este nuevo contexto tiene un impacto estructural y de largo plazo en los mercados financieros.

— Más madurez… pero los mismos sesgos

Aunque el inversor es hoy más consciente y prioriza la estabilidad, seguimos viendo errores recurrentes: euforia en sectores “de moda” como la inteligencia artificial, el crédito o incluso defensa. La historia se repite, y el FOMO sigue siendo un enemigo silencioso.

— Disciplina, paciencia y fundamentales

En DPM Finanzas apostamos por tomar beneficios cuando las valoraciones se vuelven excesivas —como en el caso del oro, donde entramos con la onza a 1.150$— y por buscar oportunidades en activos olvidados pero con valor, como la transición energética. Preferimos el OMO (OK of missing out) a reaccionar de forma impulsiva.

— El valor del asesoramiento va más allá de la cartera

Antes de empezar a trabajar con un cliente, explicamos qué puede esperar de nosotros en escenarios de euforia o preocupación. Gestionar expectativas y emociones es tan importante como seleccionar activos o gestores con un proceso probado en distintos ciclos de mercado.

— Mirando a 2026: realismo en las expectativas

Tras dos años de fuertes subidas, el reto no es evitar un desplome, sino ajustar las expectativas de rentabilidad y evitar que los clientes asuman riesgos innecesarios cuando la prima de riesgo no lo justifica.

En entornos volátiles, el papel del asesor financiero es más esencial que nunca: Acompañar, aportar calma y mantener la disciplina para proteger y hacer crecer el patrimonio a largo plazo.

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